El presidente de Liberia, Charles Taylor, entregó ayer el poder al vicepresidente Moses Blah durante una ceremonia de despedida en el Parlamento a la que asistieron otros mandatarios africanos. Posteriormente, el jefe de las fuerzas rebeldes declaró el fin de la guerra.
Taylor, renunció y partió al exilio tras traspasar el poder a Blah, quien encabezará un gobierno interino que tiene como objetivo sacar al país de la guerra civil. Taylor voló a Abuya, la capital federal de Nigeria, a bordo de un avión de la presidencia nigeriana enviado especialmente a Monrovia para trasladar al antiguo gobernante liberiano, quien partió acompañado de su actual esposa, una de sus hijas, y una veintena de sus allegados.
Las autoridades nigerianas, que han ofrecido asilo político a Taylor, están preparando una lujosa mansión en Calabar, capital del estado sureño de Cross River, donde se alojará el antiguo mandatario liberiano y su nutrida comitiva. "Me voy, pero Dios mediante, volveré", afirmó Taylor en su discurso de despedida ante los dignatarios asistentes a la ceremonia de traspaso del mando, celebrada en el palacio gubernamental en Monrovia, la capital liberiana.
Entre los invitados al acto estuvieron el presidente de Mozambique, Joaquim Chissano, de Ghana, John Kufuor, y de Sudáfrica, Thabo Mbeki. Chissano es el presidente de turno de la Unión Africana (UA), Kufuor, por su parte, encabeza la Comunidad Económica de los Estados de Africa Occidental (CEDEAO) y Mbeki es uno de los precursores de la Nueva Asociación para el Desarrollo de Africa (NEPAD, en inglés).
Con semblante sombrío, Taylor, vestido con un traje safari blanco, advirtió a sus colegas de que la pacificación de Liberia "debe ser un asunto africano" y no tienen que permitir que la formación de un nuevo gobierno sea dictada desde el exterior.
"Cuidado, que hoy es Taylor, pero mañana pueden ser ustedes", advirtió el ya ex gobernante liberiano, quien volvió a denunciar la "interferencia exterior" en especial desde Estados Unidos, cuyo presidente, George W. Bush, exigió la renuncia del mandatario. Tras la renuncia de Taylor, el vicepresidente Blah juró su cargo y asumió como el 22 presidente de Liberia. En su discurso inaugural, Blah instó a la CEDEAO a completar el despliegue de su fuerza de interposición en Liberia a fin de garantizar la seguridad del país.
La CEDEAO ha enviado a alrededor de 500 soldados, de un propuesto contingente de 3,250, de los cuales casi la mitad son nigerianos, para separar a las fuerzas leales al gobierno de Monrovia y los milicianos del LURD. Blah urgió al LURD y al Movimiento para la Democracia en Liberia (MODEL), un segundo grupo rebelde que opera en el sur del país, a trabajar en forma conjunta con el nuevo gobierno "a fin de que el pueblo liberiano tenga paz".
En Nueva York, el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, saludó la dimisión de Taylor. Annan pidió también a todos los países miembro de la ONU que "suministren toda la asistencia que puedan al pueblo liberiano para restablecer la paz y la seguridad.
Por su parte, Estados Unidos saludó ayer la renuncia y partida de Liberia del presidente Taylor, minutos después de que saliera rumbo al exilio en Nigeria. "Estamos complacidos por las novedades", dijo el portavoz adjunto del departamento de Estado, Philip Reeker. Según el portavoz, la partida de Taylor, acusado de ser "instigador de la violencia", era "esencial" para restablecer las esperanzas de paz en Liberia, un país devastado por la guerra civil.