El teatro Dubrovka de Moscú reabrió ayer simbólicamente sus puertas tras el dramático ataque terrorista de octubre pasado, mientras las víctimas de aquella tragedia reclaman sin éxito compensaciones por su secuestro y polémico rescate.
En un acto solemne, representantes del Ayuntamiento de la capital rusa inauguraron la sede remodelada del teatro e izaron a la entrada una bandera con el emblema del musical Nord-Ost, en medio de cuya función irrumpieron en la sala los terroristas chechenes. El teatro quedó fuertemente dañado en el ataque terrorista y la posterior operación de rescate.