Irán exigió hoy al Consejo de Seguridad de la ONU que retire de su agenda el programa nuclear de Teherán por considerar que su colaboración con el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) desmiente las acusaciones de que tiene un carácter militar.
El Gobierno de la República Islámica así lo manifestó en una carta enviada hoy por su ministro de Asuntos Exteriores, Manouchehr Mottaki, al presidente de turno del órgano ejecutivo de Naciones Unidas, el indonesio Marty Natalegawa.
Mottaki reitera en ella que la colaboración transparente de su Gobierno con el OIEA ha demostrado "la falsedad" de quienes acusan a Teherán de tener un programa nuclear militar.
"El resultado de las acciones de Irán, así como los hallazgos de la agencia (OIEA) una vez más ilustran el hecho de que no había desde un principio base legal para que se refiriera el asunto nuclear iraní al Consejo de Seguridad, por lo que no queda pretexto alguno para que este tema se considere en el Consejo", afirma el ministro.
En consecuencia, prosigue la carta, "le incumbe al Consejo de Seguridad centrar su atención en sus responsabilidades principales y fundamentales, y poner fin a su consideración ilegal del asunto nuclear iraní".
Mottaki asegura que su programa nuclear es jurisdicción exclusiva de la OIEA, donde debe tratarse "fuera de cualquier interferencia de instituciones políticas y de seguridad".
El envío de la carta a la presidencia del Consejo se produce el mismo día de la reunión entre el jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Javier Solana, y el principal negociador iraní en materia nuclear, Sayed Yalili.
Solana se declaró hoy "decepcionado" tras celebrar en Londres una larga reunión con Yalili, en la que esperaba que los iraníes accedieran a negociar el cumplimiento de la resolución del Consejo de Seguridad que les obliga a suspender el enriquecimiento de uranio.
Esa es una de las condiciones presentadas por los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Francia, Reino Unido, China, Estados Unidos y Rusia) y Alemania para evitar la consideración de una tercera ronda de sanciones en la ONU contra Irán.
Representantes de estos seis países tienen previsto reunirse el sábado en París para analizar la situación tras este último encuentro.
Para Teherán, expresa Mottaki en la carta al Consejo, la información presentada a la OIEA sobre sus centrifugadoras P1 y P2 y las visitas de los inspectores a su país demuestran la naturaleza pacífica de su programa.
En su opinión, la labor de los inspectores internacionales corrobora "la falsedad de las alegaciones de unos pocos países que, bajo el pretexto de la no proliferación, tratan de arrebatar a Irán su derecho inalienable al uso pacífico de tecnología nuclear".
Sin embargo, en su último informe sobre Irán divulgado el 15 de noviembre, el OIEA certificó que pese a las demandas del Consejo de Seguridad de la ONU, Teherán prosigue sus actividades de enriquecimiento de uranio y avanza en la construcción de un reactor nuclear de agua pesada.
Aunque reconoció que "Irán ha dado acceso suficiente a individuos y ha respondido de forma concreta a las preguntas" planteadas por los funcionarios de la ONU, la agencia indicó que desde 2006 no ha recibido el mismo flujo de información que obtenía con anterioridad sobre el programa nuclear iraní.
Estados Unidos, entre otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad, desea endurecer las sanciones a Teherán, sin embargo, Rusia y China -y en menor medida Alemania- se han mostrado reticentes debido en parte a sus estrechos lazos comerciales con Irán.