Tras interminables horas de cobertura electoral en la campaña presidencial más reñida en años, las cadenas de televisión estadounidenses afrontan ahora la tarea más difícil: anunciar un ganador.
Nadie pone en duda que será un resultado que se hará de rogar. Las cadenas ABC, CBS, CNN, Fox y NBC, además de la agencia de noticias Associated Press (AP), integran el consorcio National Election, utilizado por primera vez durante las elecciones legislativas de 2002.
El nuevo sistema utiliza las proyecciones de voto a pie de urna. Pero en esta ocasión se unirá el resultado de los 1,500 encuestadores a pie de urna al obtenido durante esta semana por teléfono en 13 Estados claves, incluidos Florida y California, entre los que han votado con antelación.