La ruptura en dos del movimiento oficialista de Ecuador, Alianza País (AP), genera el temor de un choque de trenes entre los líderes de ambos bandos: el presidente del país, Lenín Moreno, y su antecesor Rafael Correa.
Moreno, quien fue destituido como presidente de AP por un grupo de dirigentes contrarios a él, recibió el respaldo del jefe de la Asamblea Nacional (Parlamento), José Serrano, quien coincidió en calificar de "espuria" la medida contra el gobernante.
La vicepresidenta en funciones, María Alejandra Vicuña, tildó de la misma manera la decisión de la directiva nacional de AP poco después de anunciada, en una rueda de prensa en la que apareció con varios ministros y colaboradores del Gobierno de Moreno.
Pero ha sido el anuncio de que Correa -quien reside en Bélgica desde mayo, volverá al país para recomponer al movimiento.