A la violencia que genera el tráfico de drogas en México se suma un nuevo actor: la sospecha de que podría haber grupos paramilitares que actúan en algunas regiones del país.
El tema causó alarma. Recientemente, el Senado demandó al presidente Felipe Calderón un informe detallado sobre la probable existencia de “escuadrones de la muerte”, que según legisladores, son similares a los que operan en Colombia.
Hasta el momento, las autoridades no han respondido al exhorto del Senado.
Pero según analistas, determinar si hay o no paramilitares involucrados en la lucha de carteles de narcotráfico es una tarea complicada.
En México, la información oficial es insuficiente para conocer los riesgos de seguridad que han detectado las autoridades.
Y al mismo tiempo, en el país hay una “profesionalización de la violencia” causada -entre otros factores-, por la deserción de policías y militares hacia la delincuencia organizada, dijo Ernesto López Portillo, director del independiente Instituto para la Seguridad y la Democracia (Insyde).
“La hipótesis es que aprovechan los recursos humanos para generar grupos con experiencia, capacidad de fuego, estrategia y operación que los asemeja a paramilitares”, explica el especialista.
Limpieza social.Desde hace varios meses, organizaciones de derechos humanos denunciaron que aumentó la violencia vinculada a grupos armados en comunidades indígenas del sur del país, así como en poblaciones ubicadas en la frontera norte.
Un ejemplo es Ciudad Juárez, considerada la zona más violenta de México y donde han muerto más de 6,000 personas en tres años, aparentemente por la lucha entre carteles de droga, según autoridades.
Sin embargo, Gustavo de la Rosa, visitador de la independiente Comisión Estatal de Derechos Humanos, asegura que algunos homicidios podrían tener otro origen.
“Nos han dicho de grupos que, aprovechando el caos y la anarquía criminal de la ciudad, pueden estar actuando para eliminar a quienes les incomodan socialmente”, dice en conversación con BBC Mundo.
Algunos hechos alimentan su hipótesis: entre 2009 y junio de 2010 ocurrieron tres masacres en centros de rehabilitación para adictos a drogas en Chihuahua.
Y antes aparecieron carteles junto a cuerpos abandonados en calles de Ciudad Juárez. Los mensajes hablaban de escarmientos por cometer delitos como robo de autos y asaltos.
Las autoridades locales, dice el visitador, no han investigado la eventual participación de grupos paramilitares.
Según la Procuraduría de Justicia de Chihuahua, algunos de estos crímenes son venganzas entre grupos rivales de narcotráfico.
Esto es parte del problema, explica el especialista López Portillo, pues la ausencia de datos obliga a la sociedad a construir hipótesis con la información disponible.
“En corto”.Según la petición del Senado al Gobierno mexicano, los resultados por la lucha contra carteles provocaron que algunos sectores sociales, “auspicien a grupos armados a fin de hacerse justicia por su propia mano”.
No hay explicación oficial sobre el tema, añade el documento, y por eso solicitaron datos a las agencias de seguridad del Gobierno.
“Queremos saber si hay o no hay esos grupos, si ha aparecido alguna organización que se pueda considerar paramilitar o escuadrón de la muerte”, le explicó Felipe González, presidente de la Comisión de Justicia del Senado.
González afirma que no hay evidencias de que existan esos grupos. "Hemos hablado en corto con el Ejército y no tienen datos. Pero los senadores no podemos decirlo, quien lo debe hacer es el poder Ejecutivo. Por eso le pedimos información”.