La temporada de huracanes en el Océano Atlántico comenzó ayer como una amenaza añadida para el medioambiente en la costa del Golfo de México, pues puede llevar el derrame de petróleo tierra adentro y contaminar marismas y ríos.
El lugar donde se hundió la plataforma que dio espacio al derrame de petróleo está en el camino de paso de algunos de los huracanes más devastadores, como el "Camille" en 1969 y el "Katrina" en 2005.
Un huracán dificultaría las operaciones de limpieza, en las que participan más de 20.000 personas y 1.700 barcos. El viento y el oleaje podrían llevar el crudo hacia el interior de estuarios y marismas, los cuales son un eslabón importante en el ecosistema del Golfo de México.
Mientras, British Petroleum (BP) se prepara para poner en práctica una nueva tentativa para detener el flujo de hidrocarburos, después de que reconociera que su anterior idea "top kill", (taponar el pozo mediante una inyección de flujos pesados) no funcionó.
La petrolera usará robots submarinos para serrar una tubería (Cortar o dividir con la sierra). ponerle un sello y llevar el petróleo y el gas natural hasta un barco en la superficie, una operación arriesgada cuyo éxito no está garantizado.
El fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, anunció que inició una investigación judicial para determinar si los responsables del derrame de crudo violaron las leyes.
"Aplicaremos todo el peso de la ley a cualquiera que haya violado la legislación".
El derrame empezó el 20 de abril, cuando explotó la plataforma Deepwater Horizon de BP en las afueras de la costa de Luisiana, causando la muerte de 11 trabajadores y la ruptura de una tubería subterránea del pozo.