Estados Unidos y la Otan pusieron fin a su misión de combate en Afganistán con una ceremonia, 13 años después de los atentados terroristas del 11 de septiembre que provocaron su invasión del país para derrocar al Gobierno talibán.
El Mando Conjunto de la Fuerza de Asistencia de Seguridad Internacional de la Otan, que estaba al cargo de las operaciones de combate, arrió su bandera, poniendo fin formalmente a su despliegue.
El general estadounidense John F.Campbell, comandante de la fuerzas estadounidenses y de la Otan, dijo que la misión se convertiría en una de entrenamiento y apoyo para las fuerzas de seguridad afganas, que han liderado la batalla contra el talibán desde mediados de 2013.
“Las fuerzas de seguridad afganas son capaces”, dijo Campbell. “Tienen que hacer cambios de liderazgo, cosa que están haciendo, y tienen que exigir responsabilidades a la gente”.
A partir del 1 de enero, la coalición mantendrá un contingente de 13,000 soldados en el país, por debajo de su despliegue más amplio, 140,000 personas, en 2011.