El terremoto de mayor intensidad registrado en Grecia en los últimos 30 años sacudió ayer a todo el país, causó daños materiales menores.
Los institutos geológicos griegos informaron que el movimiento telúrico, tuvo una magnitud de 6.9 grados en la escala de Richter y duró 30 segundos.
El director del Instituto Geológico de Atenas, Yorgos Stavrakakis, declaró que la profundidad del epicentro, 75 kilómetros, y el lugar, lejos de la costa, "nos salvó de las graves consecuencias" que habría tenido un sismo en tierra firme, con el que "habríamos tenido cientos de víctimas".
El terremoto se sintió con gran intensidad en toda Grecia, y en menor medida en el sur de Italia, Egipto, Israel, Chipre, Jordania, en el territorio palestino de Gaza, Siria, Turquía y Croacia.
Los atenienses recordaban la tragedia de 1999, cuando un terremoto de 5.9 grados Richter causó la muerte de 143 personas y 400 heridos.
El ministerio del Interior, informó que, se afectaron 55 viviendas deshabitadas y a una iglesia en Kithira. Las autoridades de Creta informaron de que tres ciudadanos sufrieron leves heridas.
Esa condena de 10 años fue cambiada en dos oportunidades debido a las nuevas leyes de Turquía.
Agca cumplió con menos de seis meses de prisión en una cárcel turca por el homicidio de Ipekci antes de escapar. Reapareció en Roma en 1981.
Debido al tiempo que pasó en prisión en el pasado, la cárcel turca pidió permiso a un tribunal para liberar a Agca.
La justicia falló que Agca podía ser liberado la semana próxima, dijo Anatolia.
Se cree que Agca simpatiza con Gray Wolves, un grupo de milicianos de extrema derecha que combatía en las calles a los izquierdistas en los años 70.
En un principio confesó que había matado a Ipekci, uno de los columnistas más prestigiosos de los diarios de izquierda, pero luego se retractó.
El portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro Valls, afirmó que la cuestión de la excarcelación del turco Mehmet Ali Agca, quien disparó e hirió al papa Juan Pablo II en 1981 en Roma, es "un problema de naturaleza jurídica".
En una nota Navarro Valls dijo haber conocido la noticia a través de las agencias de prensa.
El portavoz precisó que "la Santa Sede frente a un problema de naturaleza jurídica se remite a las decisiones de los tribunales implicados en este caso".
Juan Pablo II había manifestado su perdón a Agca, a quien visitó en 1983 en la cárcel romana de Rebbibia, donde en esos momentos estaba preso el turco.