Mundo

Terror en Madrid


Cadáveres desmembrados aparecían mezclados entre los restos metálicos de los vagones destrozados. Piernas y brazos desgarrados yacían esparcidos en la plataforma de la estación. Miles de personas, muchas de ellas niños, huyeron presas del pánico.
"Fue una carnicería a escala brutal"", afirmó ayer el inspector de los bomberos madrileños Juan Redondo. "Esta catástrofe está más allá de lo imaginable"".
Fue probablemente el mayor ataque terrorista contra una nación de la Unión Europea, ya que por lo menos 192 personas murieron y más de 1,400 resultaron heridas en 10 explosiones en cuatro trenes, de tres estaciones.
Los muertos y los heridos más graves fueron cargados en camillas. Los lesionados con cortadas y contusiones se sentaron en el borde de las aceras y lloraban desconsolados a la espera de ser atendidos.
Redondo dijo que en la estación de El Pozo, al este del centro de Madrid, donde dos bombas estallaron en un tren de doble piso, vio por lo menos 70 cadáveres en una plataforma.
"Parecía una plataforma de muerte"", indicó y agregó que un cadáver tuvo que ser sacado del tejado de la estación. Nunca vi algo parecido. La recuperación de los cadáveres fue muy difícil. "No sabíamos qué recoger"".
Las explosiones ocurrieron entre las 7:30 y las 8:00 a.m., cuando los trenes traían miles de personas a la capital desde los suburbios para trabajar.
Las zonas quedaron congestionadas de ambulancias y vehículos policiales, mientras varios helicópteros sobrevolaban los alrededores.
Las ambulancias continuaron sacando heridos de las estaciones siete horas después de los atentados. Los residentes de las viviendas cercanas fueron advertidos que no se asomaran a los balcones, aunque miles de transeúntes se congregaron en el lugar, y muchos de ellos telefonearon frenéticamente a sus familiares y amistades para asegurarse de que estaban vivos.
"La gente quedó anonadada tras la primera explosión"", dijo el sobreviviente de 26 años Aníbal Altamirano, de Ecuador, que se encontraba a punto de tomar un tren en Atocha. Podíamos ver humo. Había gente por todas partes en el suelo como un desastre de película. "Otros estaban aplastados contra las paredes"".
"Tras una segunda explosión, la gente dejó caer todo, bolsos y zapatos y comenzó a correr, muchos empujando y pisando a otros"", agregó. La gente no sabía a dónde ir. Algunas incluso se adentraron por los túneles del tren sin pensar que podrían venir otros trenes.
La doctora Beatriz Martín, médica del Servicio de Emergencia de Madrid que asistió a las víctimas en la estación de El Pozo, dijo que en muchos de los cadáveres podíamos escuchar las llamadas de los teléfonos celulares cuando los transportábamos ... "El olor era nauseabundo ... una mezcla de material quemado y restos humanos"", manifestó la galena.


fecha edicion
old id
147132
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América