Según un nuevo estudio de la Virginia Commonwealth University (Estados Unidos), los terrores y miedos más profundos están escritos en los genes y cambian con la edad.
Un equipo de investigadores, dirigidos por Kenneth S. Kendler, llegó a esta conclusión al estudiar durante más de una década a 2.490 gemelos nacidos en Suecia entre 1985 y 1986.
Al evaluar a los voluntarios según su nivel de miedo a distintos factores, como los relámpagos, la oscuridad, las arañas, las alturas, los espacios cerrados, la sangre y los dentistas, los científicos comprobaron que mientras a los 8 años de edad muchos de los gemelos idénticos compartían su miedo a la oscuridad, en la adolescencia era más común la fobia a la sangre y las agujas.
Según concluye Kendler, la naturaleza de los miedos comunes evoluciona y cambia durante el desarrollo.