Es la presa de toda una vida. Pero en realidad, no fue un pescador de Texas quien atrapó un tiburón de 2.5 metros de largo, sino que el escualo quiso, al parecer, viajar gratis en una embarcación.
Jason Kresse y dos miembros de su tripulación habían estado pescando pargo rojo, o huachinango, a 80 kilómetros de la costa en el Golfo de México y estaban arrojando al mar vísceras de pescado. Cuando escucharon dos chapoteos fuertes a la distancia.
"De repente, algo golpeó el costado de la embarcación", dijo Kresse. "Terminó aterrizando en la parte posterior del bote'', agregó.
Al parecer, el tiburón mako tenía prisa por alimentarse. Comenzó a sacudirse por el sitio, y Kresse señaló que él y su tripulación no pudieron acercarse al tiburón de 375 libras para arrojarlo de regreso al mar. El animal dañó el barco antes de morir varias horas después.