Casi un tercio de los escualos europeos están amenazados, según la organización no gubernamental defensora del medioambiente WWF, que ha pedido al Gobierno de Italia su apoyo a la inclusión de dos clases de tiburones en el tratado de especies protegidas CITES.
"De una especie accesoria, capturada accidentalmente, los tiburones se han convertido en un objetivo, por lo que se ha registrado una caída a nivel mundial y en el Mediterráneo, como ha sucedido con el atún y con el pez espada", ha explicado en rueda de prensa Massimiliano Rocco, del WWF.
Por su parte, Sonja Fordaham, miembro de otra organización no gubernamental, Shark Alliance, ha denunciado que Italia es el país que más tiburones pesca en el Mediterráneo.
En 2004, Italia capturó un total de 1, 061 especies de escualos, por encima de Turquía, que pescó 1, 018, Grecia, con 911, y España, con 837.
Según Fordaham, casi un tercio de las 84 clases conocidas de tiburón que habita en el Mediterráneo está en peligro tanto por las capturas a propósito como por las actividades accidentales que se realizan en Europa.
Un estudio de 2003 de la OCDE concluyó que "los efectos a largo plazo de la liberalización pesquera serán la reducción de mercancía capturada y la sobre-explotación" y subrayó que sólo dos países -Nueva Zelanda e Islandia- se beneficiarían.
Todos los países incapaces de resistir la presión para pescar más, derivada de la liberalización, acabarán perdiendo, porque agotarán sus recursos, y a la larga menos pesca significará más desempleo y precios más altos.
El PNUMA, destacó, después de analizar los casos de Mauritania y Senegal, que la liberalización hasta ahora ha significado para esos países "la venta de sus recursos naturales".
La situación en África del Este "no es mucho mejor", dijo Athman Saif, responsable del Parque Marino de Malindi, en la costa keniana. El Departamento de Pesca calcula que, como unos 600 barcos pesqueros, algunos legales y otros no, faenan en las aguas kenianas.
Para Greenpeace, los aranceles sobre la pesca no deberían reducirse ni eliminarse hasta que los países cumplan con la legislación internacional existente, haya más reservas marinas que garanticen la repoblación de los peces y existan controles eficaces para evitar la pesca descontrolada y el agotamiento de los recursos.
La cantidad de pesca es cada vez menor, una clara indicación de que se están agotando las reservas.