Es el restaurante favorito de Barack Obama y por ahí están las mesas donde se sentaba a comer unas patas de pavo tamaño picapiedra.
Se formaba para ordenar y al final platicaba largo rato con los vecinos antes de abrir la puerta para volver a las calles polvorosas e inquietantes de los barrios pobres de Chicago.
"Venía una vez a la semana, era amable y siempre preguntaba cómo estaban las cosas por aquí", recuerda Sharon McKennie, una de las responsables del restaurante, ubicado en el 5412 de la avenida Madison.