El presidente de Perú, Alejandro Toledo, pidió a su colega de Venezuela, Hugo Chávez, que respete los asuntos de política interna y afirmó que el mandatario venezolano "no es presidente de América Latina".
Toledo respondió así a Chávez, quien le había criticado por retirar a su embajador en Caracas, Carlos Urrutia, después de que el gobernante venezolano recibiera la semana pasada al candidato presidencial peruano Ollanta Humala en el palacio de Miraflores.
Humala "me pidió una audiencia y lo recibí; se puso bravo el presidente de Perú. ¿Qué hago yo? Quería conocerlo, me interesa conocerlo, quiero oirlo y lo oí, seis horas hablamos", manifestó Chávez.
El mandatario peruano recalcó en una entrevista con la emisora Radio Programas del Perú (RPP) que "Hugo Chávez es el presidente de Venezuela, no es presidente de América Latina" y agregó que éste "puede tener todos los petrodólares que quiera, pero eso no le permite desestabilizar la región".
"Soy respetuoso de la política interna venezolana y nunca nos entrometeremos, pero exigimos también respeto", subrayó.
Respecto a la visita del candidato nacionalista Humala a Caracas, Toledo explicó que convocó al embajador Urrutia por las expresiones vertidas sobre "un asunto de política interna peruana" y no exclusivamente por la visita del candidato nacionalista, un comandante del Ejército en retiro.
"Me parece inadmisible", manifestó Toledo en referencia a la supuesta intromisión de Chávez en asuntos internos peruanos.
Entretanto, Ollanta Humala, segundo favorito en las encuestas de las elecciones peruanas, denunció un complot para evitar su participación en los comicios del próximo 9 de abril, lo cual consideró una "amenaza" al sistema democrático.
Humala, de tendencia nacionalista, dijo en rueda de prensa que hay "un complot para sacar de juego a un candidato sin darle la oportunidad de competir".
La "mano que disparó" contra el Papa pertenecía a Agca, un joven de 22 años que había huido en 1979 de la justicia turca tras una sentencia a muerte por el asesinato del periodista Abdi Ipekci.
En su fuga, Ali Agca pasó primero por Bulgaria y luego viajó a Alemania, Italia, Suiza, España y Túnez, antes de presentarse en la plaza de San Pedro, armado de una pistola "Browning" de nueve milímetros.