LA DESIGNACIÓN como nuevo canciller de Perú del controvertido político Fernando Olivera, quien juramentó ayer en el cargo, provocó una profunda crisis en el gabinete de Alejandro Toledo con las renuncias del primer ministro Carlos Ferrero y del titular de Vivienda, Carlos Bruce, que arrastraron finalmente a todos los ministros.
El presidente Toledo confirmó las renuncias y anunció que le había pedido a sus 15 ministros que pongan sus cargos a disposición, aunque el jefe de Estado se negó a reconocer que su gobierno vivía una crisis.
"He pedido al gabinete entero que pongan sus cargos a disposición", dijo Toledo en un mensaje al país de menos de tres minutos transmitido por la cadena estatal de televisión.
El mandatario señaló que "en los siguientes días evaluará a los ministros que seguirán en el cargo".
Toledo no utilizó la palabra crisis y presentó la situación como una "recomposición del gabinete", de cara a dejar carta libre a los ministros que quieren participar en las presidenciales y legislativas de abril de 2006.
Olivera es líder del Frente Independiente Moralizador, partido aliado del gobierno y se desempeñaba como embajador en España.
La juramentación del resistido Olivera y la dimisión de Ferrero se sucedieron en pocos minutos, al punto que cuando el primero era saludado en el Palacio de Gobierno, se difundía el comunicado de renuncia irrevocable del premier.
En paralelo, se difundió también la dimisión del ministro de Vivienda, Carlos Bruce, influyente secretario general del gobernante partido Perú Posible, y el único personaje del gobierno que gozaba de popularidad por su gestión.
Bruce sostuvo la semana pasada una fuerte polémica con Olivera, en la que éste lo desairó al negarse a saludarlo en una ceremonia pública, en que lo dejó con la mano extendida.
La dimisión de Ferrero obliga, por mandato constitucional, a la renuncia de todos los ministros, incluido Olivera, para que el jefe de Estado recomponga su gabinete.
La crisis ministerial estalla dos semanas después de iniciarse el quinto y último año del gobierno de Toledo, quien tiene una desaprobación del 80%, según todas las encuestas, y que debe entregar el mando presidencial en julio de 2006. Olivera es un político conocido por su estilo de confrontación, que ha mantenido abiertas discrepancias con los partidos de oposición y con personajes del gobierno.
Toledo pide la dimisión de todo su Gabinete
La Constitución, dice que si el Presidente del Consejo de Ministros dimite "se produce una crisis".