Controlar los incendios desatados en campos petroleros en el sur de Irak podría tomar entre 30 y 45 días, aunque el daño en las terminales iraquíes de exportación de crudo parece mínimo, dijo ayer un miembro de los bomberos estadounidenses.
El líder de un equipo de bomberos de Boots and Coots International Well Control, de Houston, Texas, contratado por el gobierno estadounidense para controlar los incendios en unos siete pozos en el campo de Rumaila, en el sur de Irak, dijo que no había visitado los pozos, pero que preveía que el trabajo sería rápido. "Diría que en 30 a 45 días tendremos todo controlado", afirmó el bombero, quien como otros miembros de su equipo no suministró su nombre a pedido de los militares estadounidenses.
En tanto, el comando central estadounidense, establecido en As Sayliya, Qatar, dijo que la primera fuerza expedicionaria de marines había asegurado las plantas de refinación, las instalaciones de exportación de crudo y los 1,074 pozos del campo, que está cerca de la ciudad de Basora. Agregó que personal especialmente entrenado se estaba preparando para combatir los incendios en Rumaila, región que es capaz de producir más de un millón de barriles de petróleo por día.
Mientras, siete columnas de espeso y abundante humo negro se elevan hacia el cielo desde el campo de petróleo de Al Ratka, al sur de Irak, y el viento las empuja con fuerza hacia la ciudad de Kuwait desde el viernes, cuando varios pozos fueron incendiados por el propio régimen de Bagdad.
"Cada minuto que un pozo arde con esta intensidad, se pierden miles de dólares", explica consternado a la AFP uno de los expertos de la Kuwait Oil Company, transportados por las tropas estadounidenses hasta el lugar para extinguir el fuego. "Es el mismo método usado por los hombres de Hussein cuando incendiaron nuestros pozos en 1991", explicó uno de los expertos.