Científicos británicos desarrollaron una variedad de tomates morados con la esperanza de que ayuden a prevenir el cáncer.
La fruta es rica en un pigmento antioxidante llamado antociánico que, se estima, tiene propiedades anticancerígenas.
Un equipo de investigadores del Centro de investigaciones John Innes, en la ciudad inglesa de Norwich, creó el tomate por medio de la incorporación de genes de la flor Boca de dragón (Antirrhinum majus), que tiene alto contenido de antociánico.
El estudio -cuyos detalles aparecen publicados en la revista Nature Biotechnology- halló que ratones alimentados con esos tomates tienen una mayor probabilidad de vivir más tiempo.
Los antociánicos presentes en altos niveles en, por ejemplo, frambuesas y moras, son capaces de reducir células como las del cáncer de colon.