Los habitantes de Washington y Oregón se preparan para más tormentas después que un frente lluvioso inundara calles, arrancara árboles y dejara sin electricidad a casi 50,000 residentes, además de causar la muerte de por lo menos una persona.
Aunque ha desaparecido la principal amenaza, la lluvia continuará, pero no debería afectar el Día de Acción de Gracias, ya que todas las carreteras y principales desfiladeros del noroeste están abiertos.