En el Hotel Estival Park todo estaba preparado ayer para recibir al grupo de niños y adolescentes rusos que soñaban con pasar sus vacaciones en la localidad turística española de Salou, en la provincia de Tarragona.
Pero lo que iba a ser una emocionante escapada de dos semanas en la playa bajo el ardiente sol del Mediterráneo acabó en tragedia cuando el avión que transportaba a los niños hacia España colisionó con una aeronave de carga y estalló sobre el sur de Alemania a última hora del lunes, muriendo todas las personas que iban a bordo.
Los aviones chocaron en el aire sobre el lago Constanza, en la frontera entre Alemania y Suiza. Las noticias de la tragedia dejaron enmudecido al personal del hotel de 550 habitaciones en la Costa Dorada tarraconense.
"Esperábamos a 43 niños de entre 8 y 16 años. Todo estaba preparado y el conductor del autobús estaba esperando en el aeropuerto. Es una tragedia terrible", dijo un portavoz del Hotel Estival Park, un moderno edificio de cuatro estrellas a tan sólo 200 metros de la playa.
"Los accidentes de avión siempre son espantosos pero sabiendo que había niños a bordo todavía los hace más horribles. Todo el mundo en el hotel está afectado por la noticia, es un golpe terrible", dijo.
La llegada de los niños estaba prevista para las primeras horas de ayer en el aeropuerto de Barcelona, donde se encontraba un autobús para trasladarlos hasta Salou, a 80 kilómetros de distancia.
El grupo tenía previsto alojarse en el hotel, equipado con todo tipo de comodidades, incluido piscina, sauna y pistas de tenis y squash, hasta el 13 de julio.
Una portavoz de Tropical Tours, agente en España de la agencia rusa organizadora del viaje, señaló que las habitaciones estaban reservadas desde el sábado.
Un funcionario de Bashkirian Airlines, cuyo avión trasladaba a los jóvenes, dijo en Rusia que el Túpolev 154 había sido fletado desde el aeropuerto Domodedovo de Moscú en el último minuto porque los adolescentes habían perdido su vuelo original el día anterior.
Por otro lado, la colisión aérea que causó 71 muertos en Alemania, fue probablemente causada por una serie de confusiones y fatalidades que hicieron que los aparatos chocaran cuando los pilotos trataban precisamente de evitarlo.
El accidente se produjo cuando un avión Túpolev 154 de la compañía Bashkirian Airlines, que viajaba de Moscú a Barcelona con 69 personas a bordo, colisionó en pleno vuelo con un Boeing 757 de la compañía internacional de reparto DHL en el que sólo volaban el piloto y el copiloto.
El accidente se produjo a tanta altura, 12.000 metros, que desde el suelo no se vio el choque, sino sólo un gran resplandor y después varias bolas de fuego precipitándose sobre la tierra tras atravesar una capa de nubes.
El hecho de que la mayoría de los muertos fueran niños es lo que hace que el accidente sea particularmente trágico, junto a la presunción de que el siniestro no se hubiera producido de no ser por una serie de fatalidades.
La Policía alemana parte de la base de que si los dos aparatos chocaron es porque las distintas partes trataron de tomar precauciones para evitarlo y que fueron precisamente esas medidas las que causaron el accidente.
En tanto, los responsables rusos evocaron un "error humano" y cuestionaron a los controladores aéreos suizos por el choque en vuelo.
"Mi hipótesis es que se trata de un error de los controladores que enviaron a los aviones uno contra el otro", declaró Nikolai Odegov, director general de Bashkirian Airlines.
"La tripulación completó íntegramente todas las órdenes de los controladores suizos" a cargo de la zona del lago Constanza, indicó poco antes Odegov. Los controladores aéreos suizos afirmaron que el Túpolev había ignorado varias órdenes para que bajase la altitud.
Bashkirian Airlines subrayó que el Túpolev 154, puesto en servicio en 1995, estaba en perfecto estado y era piloteado por una tripulación "muy experimentada", además estaba equipado con un sistema de navegación moderno, el TCAS 2000, que alerta a los pilotos sobre la presencia de otro avión. Estimando que hubo un "error humano", el jefe de la dirección de aviación civil rusa, Alexander Neradko, incriminó por su lado implícitamente a los controladores aéreos.
Por otra parte, los viajeros de los dos aviones, en cambio, sufrieron tal impacto que hasta ahora sólo se han recuperado 26 cadáveres, algunos de ellos amarrados aún a sus asientos con los cinturones de seguridad del avión ruso.
La Policía del estado federado de Baden-Württenberg, donde se produjo el siniestro, informó de que se espera la llegada de una delegación de expertos rusos que ayudarán en la difícil tarea de identificar los cadáveres.
Junto a los agentes rusos se espera que viajen a Alemania familiares de las 69 víctimas rusas: 17 adultos, entre ellos 12 miembros de tripulación, y 52 niños y adolescentes, ocho de ellos menores de 12 años.
No obstante, un funcionario de la Unión Europea negó que la reorganización del control aéreo en el Viejo Continente, que redujo a la mitad la distancia mínima entre dos aviones, fuera culpable de la colisión.
"No hay relación", dijo Gilles Gantelet, vocero de la Comisión Ejecutiva de la UE. El problema residió en que el avión no estaba donde debería haber estado. La única forma de cambiar esa situación es pedir al avión que modifique su ruta.
El 24 de enero fueron creados seis niveles nuevos para los aviones que vuelen a gran altitud por encima de los 8.700 metros al reducir la distancia vertical mínima requerida entre aviones de 600 a 300 metros.
Sin embargo, un servicio ecuménico cerró ayer un día de duelo a orillas del lago de Constanza, donde colisionaron los aviones. Los restos de las víctimas y del fuselaje de los aparatos se encuentran esparcidos en un radio de unos 30 kilómetros, mientras que las dos cajas negras del Boeing 757 que chocó con el Túpolev ruso han sido encontradas y serán estudiadas a partir de hoy.
Hoy llegarán a la zona los familiares de las víctimas, a quienes las autoridades rusas están concediendo visados de urgencia para que puedan viajar a Alemania.
Tragedia frustra sueño infantil
Bulat Biglov, un joven ruso de 14 años, víctima del choque aéreo, "soñaba con ver el mar en España".