La nave espacial rusa Soyuz trajo a salvo ayer a la tripulación ruso-estadounidense de la Estación Espacial Internacional (EEI), pero a 400 de kilómetros del lugar indicado. Fue el primer aterrizaje tras el desastre del transbordador espacial Columbia.
El astronauta Kenneth Bowersox y su tripulación fueron localizados luego de una nerviosa búsqueda de dos horas en las vastas y áridas estepas del Asia Central, al norte del Mar Aral, por un avión de recuperación. Los tripulantes habían abierto la compuerta y saludaron para mostrar que estaban bien. Una hora o dos más tarde, llegaron helicópteros para recogerlos.
Bowersox, que compartió el viaje espacial con el ruso Nikolai Budarin y con el norteamericano Donald Pettit, aterrizó ayer alrededor de las 02H00 GMT en la estepa de Kazajastán. "Simplemente estaba feliz de estar en tierra y de que todo salió bien"", dijo Bowersox.