Representantes internacionales trataban ayer de salvar un acuerdo entre el gobierno y la oposición de Venezuela sobre la convocatoria a un referendo revocatorio del mandato del presidente Hugo Chávez, cuya firma fue suspendida a último momento.
La suscripción del acuerdo, que había sido anunciada para el martes, quedó en vilo luego de que un partido del gobierno objetara el lunes varios puntos y altos funcionarios dijeran que el oficialismo no tenía apuro por sellar el pacto.
No estaba claro si las objeciones eran compartidas por la delegación del oficialismo en la "Mesa de Negociación", auspiciada por la Organización de Estados Americanos (OEA), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y del Centro Carter.
Fuentes cercanas a las deliberaciones dijeron que los facilitadores del diálogo, sorprendidos por la cancelación de la firma, llamaban telefónicamente a las partes para conocer el estado de las negociaciones y tratar de programar un nuevo encuentro.
"Las cosas están ahorita muy retrasadas. Vamos a necesitar ahora más negociaciones y más tiempo sentados a la mesa", dijo una de las fuentes que pidió no ser identificada.
La "Mesa de Negociación" se reúne desde noviembre del 2002, dirigida por el secretario general de la OEA, César Gaviria, y hasta ahora no ha encontrado una salida electoral al conflicto político del país sudamericano, donde la permanencia de Chávez en el poder es cuestionada por la oposición.
La fuente agregó que los representantes de la OEA, el PNUD y el Centro Carter están buscando también una nueva sede para las reuniones, porque la anterior resultó muy dañada por una explosión el 12 de abril, un día después de que el oficialismo y la oposición acordaron trabajar hacia el referendo.
Manuel Cova, uno de los seis representantes de la oposición en la mesa, dijo: "Una vez que conozcamos ya la posición oficial de los negociadores, si bien es cierto ya conocemos la opinión de uno de los partidos del gobierno, necesitamos contactar a la facilitación".