El minero boliviano Francisco Franco, de 54 años, amenaza inmolarse con dinamita en una oficina del centro de La Paz, alegando que los 320 bolivianos (unos 40 dólares) que gana al mes no le alcanzan para mantener a su mujer y siete hijos.
Lo mismo que sus compañeros de infortunio Ana Bazagoitia (58) y Julio Saravia (53), Franco se ha amarrado dos kilogramos de dinamita al cuerpo y dice que los hará estallar si el Gobierno no le inscribe en el sistema de reparto y paga 800 bolivianos (poco más de 100 dólares) mensuales de jubilación.
Lo que gana como ayudante de albañil "no me alcanza para mantener y para nuestra edad no hay ningún trabajo".
Franco, que blande en una mano un cilindro de dinamita y en la otra un encendedor, dice que prefiere "morir" a vivir en estas condiciones.
"Mejor es estar polvo que botado como perro muerto", afirma, mientras en las afueras de la oficina de la Federación Sindical Trabajadores de Mineros, donde se ha recluido, decenas de policías cortan el paso y acordonan la zona.ppp Ana y Francisco