La justicia belga declaró ayer inaceptable la demanda interpuesta en Bélgica hace un año contra el primer ministro israelí, Ariel Sharon por su presunto papel en las masacres perpetradas en los campamentos palestinos de Sabra y Chatila, en 1982, en Líbano.
La decisión fue saludada de inmediato por las autoridades israelíes, mientras que las víctimas y varias asociaciones de defensa de los derechos humanos manifestaban por el contrario su decepción.
Los abogados de los demandantes anunciaron su intención de apelar ante la Corte de Casación.
La cámara de acusaciones del tribunal de apelaciones de Bruselas tomó esta decisión, que era esperada, debido a que Sharon "no se encontraba en el territorio del reino de Bélgica", limitando al mismo tiempo el alcance de la ley belga de "competencia universal".
Esta ley de 1993 permite en teoría a los tribunales belgas juzgar a los autores de crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio, sea cual sea el lugar en el que se cometieron esos hechos, las nacionalidades y los lugares de residencia de las víctimas y los acusados.
En junio de 2001, 23 palestinos que sobrevivieron a la matanza de Sabra y Chatila habían presentado una querella basada en ese texto contra Sharon, quien en esa época era ministro israelí de Defensa.
En tanto, Bush dijo que EU podría retener su ayuda a los palestinos a menos que adopten las reformas políticas, económicas y en seguridad solicitadas.
"Puedo asegurarles que no pondremos dinero en una sociedad que no es transparente, y corrupta, y sospecho que otros países tampoco lo harán", dijo Bush en ocasión de un encuentro con el primer ministro británico, Tony Blair, al margen de la cumbre del G8.