Un tribunal ruandés condenó ayer a 105 personas a penas que van desde un año de prisión a la pena de muerte por participación en genocidio, al finalizar el juicio colectivo más importante celebrado desde las masacres de 1994.
De los 142 procesados que comparecían desde junio de 2001 ante el Tribunal de Primera Instancia de Gikonko (sur), 11 fueron condenados a muerte y 73 a cadena perpetua, constató un periodista de la AFP. Treinta y siete acusados fueron declarados inocentes. Algunos de ellos estuvieron nueve años en prisión preventiva.
Otros fueron condenados a penas que oscilan entre uno y 25 años de prisión. Al menos 35 de los encausados por el Tribunal fueron declarados inocentes después de que muchos de ellos pasaran casi nueve años en prisión a la espera del juicio.
El genocidio de Ruanda en 1994 costó la vida a más de un millón de Hutus y Tutsis, enfrentados en la contienda, convirtiéndose en una de las peores tragedias más recientes en el continente africano.