Las tribus ashaninkas de Perú, diezmadas por Sendero Luminoso en los años 80 y 90, se rebelaron contra la reactivación de las actividades terroristas y pidieron al Gobierno que los ayude a armarse para hacer frente a esta amenaza.
Los ashaninkas de las comunidades de Quiteni y Quempiri, dedicadas principalmente a la agricultura y la caza en la cuenca del río Ene, en la selva central peruana, señalaron que no permitirán que la banda terrorista vuelva a actuar en la zona.
Fernando Sánchez Pérez, jefe de la comunidad de Quiteni, en el departamento de Junín, a 400 kilómetros de Lima, confirmó la presencia de Sendero Luminoso en el lugar.