El casi seguro triunfo chiíta en los comicios de hoy convertirá a Irak en el primer país árabe gobernado por esta rama del Islam, vista con recelo por el mundo árabe, de mayoría suní, y por EU.
Pero la gran incógnita a resolver antes de aventurar el futuro es conocer cuál de las dos vertientes de los chiítas prevalecerá: la laica, inclinada hacia Estados Unidos y Occidente, o la religiosa, más favorable a las tesis de Irán.
El laicismo en Irak lo encarna Iyad Alaui, cabeza de la llamada "lista chiíta" y actual primer ministro interino gracias a la anuencia de EU.
Los religiosos, tanto moderados como radicales, se aglutinan en la denominada "Alianza Iraquí Unida" (AIU), bendecida por el gran ayatolá Alí al Sistani, máxima autoridad religiosa de los chiítas en Irak.
Bajo las siglas AIU concurren los principales partidos chiítas de Irak, incluidas las dos formaciones con más adeptos: el Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Irak, que dirige Abdul Aziz al Hakim, y el Partido Al Dawa, del actual vicepresidente del país, Ibrahim al Yafari.
Expertos creen que las posibilidades de Alaui son menores, ya que su semestre en el poder no le sirvió para ganar la confianza necesaria.