Tropas francesas y malienses recuperaron el control de las ciudades de Diabali y Douentza, que habían caído en manos de los grupos salafistas que controlan el norte de Mali.
“Nuestro primer objetivo era detener la ofensiva terrorista, y eso está hecho. Era permitir a los malienses, con sus fuerzas armadas, reconquistar ciudades que habían sido ocupadas por grupos terroristas. Eso se está consiguiendo", señaló el presidente de Francia, François Hollande, desde el Palacio del Elíseo.
La primera de las ciudades en caer fue Douentza, a unos 800 kilómetros al norte de Bamako y bajo mando desde hace un mes del Movimiento por la Unicidad de la Yihad en África del Oeste.
La segunda de las ciudades recuperadas por las tropas francesas y malienses se trata de Diabali, a 400 kilómetros desde Bamako en dirección a Gao y conquistada por los grupos Ansar Dine y Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI).
Las tropas franco-malienses no encontraron resistencia, pero tardaron varias horas en recorrer el centenar de kilómetros que separan Niono -de donde habían salido de madrugada- y Diabali.
La tardanza en hacerse con el control de la localidad se debe a que sospechaban que los yihadistas podían haber colocado trampas, como minas antipersonales, o haber dejado combatientes escondidos, indicó el coronel y portavoz militar francés Thierry Burkhard.
“El enemigo contra el que combatimos es extremadamente furtivo”, resumió el portavoz del Ejército francés, que ya cuenta con 2,150 militares desplegados en toda Mali y un total de 3,150 implicados en la operación, bautizada como Serval.