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Tsunami: el renacer de Panamá

El primer sistema de alerta temprana que estará funcionamiento será el del océano Indico, lo que permitirá que los países ribereños de Asia y Africa reciban "en tiempo oportuno y de la manera adecuada los mensajes de alerta", señaló la Organización Mundial de la Meteorología (OMM).


EN EL REMOTO país de Sri Lanka, la vida era igual que todas las mañanas. Pese a que esa nación del Asia vivía los últimos momentos de una guerra civil, de que se hacía la paz y se pensaba en el futuro, la población ceilandesa nunca pasó por sus mentes que la naturaleza se cobraría un alto precio en vidas humanas, una mañana después de Navidad.
Pocos panameños conocen la existencia de un poblado de Sri Lanka de nombre "Panamá", ubicado en la costa oriental de la isla. Igual que su hermana latinoamericana, el pequeño pueblo de pescadores hacía en su jornada diaria lo necesario gracias a la abundancia de la fauna marina.
Ese mar que tanto ayudó a Sri Lanka, cobró vida, en forma de un monstruoso muro de agua de diez metros, un 26 de diciembre de 2004. En cosa de minutos, el Océano Indico penetró tierra adentro y borró parte de los caseríos de la Panamá ceilandesa.
El colosal cataclismo de diciembre de 2004 tiene muchas anécdotas e historias. No más, hay que recordar que 10 países de la Cuenca del Océano Indico fueron afectados y más de 270, 000 personas fallecieron ese día.
El periodista germano, Ronald Hanewald, visitó la Panamá ceilandesa hace poco. Según él, los habitantes de Sri Lanka están superando poco a poco el golpe del brutal maremoto del año pasado.
Dice Hanewald que Sri Lanka estaba especialmente expuesta al terrible "tsunami" que devastaba las regiones costeras en un radio de miles de kilómetros del epicentro de un gran terremoto cerca de Sumatra, con más de 35, 000 personas muertas únicamente en la isla, 750, 000 hombres desplazados e innumerables casas e infraestructuras en ruinas.
"Las costas en la vecindad de Panamá también sufrieron enormes daños porque ésta parte de la isla se encontraba en el rumbo directo de la ola, logrando grandes alturas y cual ninguna fuerza de la tierra pudo retener", relata el cronista alemán.
La pequeña ciudad de Pottuvil, ubicada en la costa quince kilometros al norte de Panamá, fue casi totalmente destruida con unos cientos de víctimas, y otros centros de población al sur fueron eliminados del mapa, primeramente la ciudad de Hambantota, donde hubo dos mil muertos.
"Al fin de la catástrofe, el área parecía un lugar después de un ataque nuclear", acotó.
Sin embargo, milagrosamente sólo siete casas y una o dos docenas de lanchas pesqueras fueron dañadas en el Panamá de Sri Lanka, aunque el tsunami mataba unas personas imprudentemente, cuando fueron a ver la ola que se acercaba.
"En comparación con otros lugares en Sri Lanka, éstos daños son ridículamente escasos. ¿Como, pues se explica la "salvación milagrosa" de Panama?", dice Hanewald.
Igual que en otros lugares del mundo, la gente humilde en Sri Lanka es adepta de numerosas supersticiones.
Nos relata Hanewald que en el poblado de Panamá, un anciano " habia soñado con el mar inundando su municipio una semana antes de la llegada del tsunami", a lo qué el pueblo ofrendaba regalos a sus dioses, pidiéndoles salvar a Panama del desastre inminente".
Estos actos fueron muy inútiles, pero toda la población del pueblo estaba preparada por algo extraordinario. Y de hecho, el 26 de diciembre, sobrevino el terror a las costas de la isla, dijo sorprendido el cronista.
El poblado de Panamá en la lejana Sri Lanka tenía un secreto que le evitó ser totalmente devastada. La costa de ese pueblo está protegida por extensos bancos de arena y sobre todo largos manglares. Además la playa está intacta, por las grandes dunas.
"En muchos otros lugares en Sri Lanka (por ejemplo en la vecina Hambantota), las costas están desnudas de manglares, y se usaba la arena de las dunas y playas para construcciones", destacó.
Después de la calamidad, la gente de Panamá comprendieron finalmente la utilidad de estos subestimados rompeolas naturales y juraron por todos los dioses conocidos nunca demolerlos.
Hoy, las heridas de la tragedia ya están sanadas, pero las cicatrices dolierón por muchos años más.
El hombre ya comprende que a la naturaleza hay que respetarla.


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214810
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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