Carmen Luisa Robles perdió el habla y el movimiento en la parte derecha de su cuerpo, producto de un tumor en su cabeza. Aunque no tiene la suficiente fuerza en sus manos, su expresión es contundente.
Dos meses de terapia fueron suficientes para que Laura, acostumbrada a hacer deportes, pudiera comunicarse con el mundo exterior, subir y bajar escaleras y sonreírle a la vida. Hoy da gracias a Dios y a la terapia con la logopeda, pues se siente muy satisfecha con su progreso.
Su caso se conoce como disartria, alteración del lenguaje producida por una lesión cerebral.
Estos pacientes generan sonidos que no son propios de su lengua materna, porque no pueden manejar su tracto vocal.