Uber se enfrenta una vez más a serias dudas sobre su seguridad después de que uno de sus conductores fue acusado de asesinato. La empresa de taxis con base en una aplicación para celular, con sede en San Francisco, defendió su selección de choferes diciendo que no podía haber anticipado que Jason Dalton iba a iniciar balaceras aleatorias que dejaron media decena de muertos en Kalamazoo el sábado por la noche.
Uber dijo que sus procedimientos de seguridad son sólidos y que no tienen que cambiar. Sin embargo, algunos expertos dicen que la empresa necesita revisar más a fondo a los posibles conductores si quiere convencer a los clientes de que el servicio es seguro, incluso aunque coincidan en que Dalton no levantó sospechas porque no tenía antecedentes penales.