Viktor Yushchenko se reunió ayer en Rusia con Vladimir Putin en su primer viaje al exterior desde que asumió la presidencia de Ucrania, un gesto simbólico para reparar las relaciones con Moscú.
Pero el líder reformista también nombró como primera ministra a una controversial allegada a la que Rusia ha intentado arrestar.
Las autoridades rusas temen que el reformista ucraniano, que ha prometido acercar a su país a occidente, saque a la ex república soviética de la órbita de Moscú. El Kremlin había apoyado al rival de Yushchenko en la campaña presidencial.
La visita de Yushchenko a Moscú es un acto de delicado equilibrio para acercarse a occidente sin dañar las relaciones con su poderoso vecino.
Mientras los dos líderes permanecían reunidos en el Kremlin, la oficina de Yushchenko anunció que había designado a Yulia Tymoshenko como nueva primera ministra de Ucrania.
Los fiscales rusos emitieron en septiembre pasado una orden de arresto internacional de Tymoshenko, una fogosa oradora que se convirtió en una de las fuerzas motoras de las masivas protestas de la oposición que abrieron el camino a la victoria de Yushchenko.
Tymoshenko fue acusada de sobornar a funcionarios de defensa de Rusia, y Moscú dijo que la había incluido en la lista de las personas más buscadas porque no se presentó para su interrogatorio.