Cientos de personas buscaban a sus familiares mientras las autoridades se esforzaban por identificar a los que perecieron cuando el cazabombardero Su-27 se estrelló contra el suelo y, convertido en una bola de fuego, impactó a los espectadores.
“Ayer mi hija y mi yerno fueron a ver la exhibición aérea y desde entonces no he oído nada de ellos”, dijo Lyudmila, de 65 años, quien no quiso dar su apellido.
“Nadie me da ninguna información”, dijo al comentar su visita a tres de los cinco hospitales de la ciudad de Lviv, en el oeste de Ucrania, a donde fueron trasladados los más de 115 heridos.
Las autoridades locales dijeron que estaban incrementando los esfuerzos para identificar los cadáveres, muchos descuartizados por los fragmentos de metal del avión. Mientras tanto, la Fiscalía General de Ucrania procedió a la detención de Víctor Strélnikov, hasta anoche comandante en jefe de las Fuerzas Aéreas del país, Strélnikov y otros tres altos jefes militares fueron detenidos tras acusaciones de "serios fallos en la organización y ejecución" del festival para celebrar el 60 aniversario de la unidad número 14 de las Fuerzas Aéreas. El presidente de Ucrania, Leonid Kuchma, prometió castigar a los responsables del accidente que hirió a más de 115 personas, muchas de ellas de gravedad entre las que hay bastantes niños.
En una primera medida, Kuchma destituyó al jefe de las Fuerzas Armadas, Petro Shulyak, que estaba ocupando en forma interina el Ministerio de Defensa.
Por su parte, el ministro de Defensa, Volodymyr Shkidchenko, presentó ayer su renuncia a Kuchma. .
Los investigadores continuaron con sus análisis trabajando con las grabaciones del vuelo rescatadas de los restos del aparato.
Evhem Marchuk, secretario de Defensa y responsable de la comisión investigadora, dijo ayer que los dos razones más probables para explicar lo ocurrido era una negligencia de la fuerza aérea o un fallo mecánico.
Dijo que había otras versiones del suceso, pero era demasiado pronto para aventurar una conclusión.