No realice una compra impulsiva, la Navidad es un tiempo de cachorros, las tiendas de mascotas se llenan de preciosos y juguetones diablillos que parecen un peluche, y nos contemplan con sus tiernos ojitos, desde la vidriera.
Regalo.
Son días de fiestas, de alegría, por qué no ceder a la tentación de regalar al niño de la casa o al nieto uno de estos cachorros.
Pero si está decidido a comprar un animalito, tome en consideración ciertos aspectos. En nuestro país, y en muchos otros del Tercer Mundo, hay una gran población de perros abandonados, maltratados y que en algunos casos fueron un “regalo de Navidad·”.
Esto es así porque, después de las fiestas de fin de año, vienen las vacaciones y ese precioso cachorro que fue un obsequio de Navidad y la alegría de la casa cuando llegó, crece, tiene necesidades, ocasiona gastos, tiempo para dedicarle y al final termina cruelmente abandonado a su suerte o amarrado en la lavandería, o en la calle para que se alimente de basura, ya que estorba. El niño, como lo que es, no tiene la menor idea de la responsabilidad que conlleva tener una mascota.
Obsequiar un cachorrito en Navidad no debe ser una decisión impulsiva, es preferible que adopte un perrito ya crecido, que ha sido abandonado, ya que se le puede dar una segunda oportunidad.
Reflexión.
Definitivamente la Navidad no es el mejor momento para llevar un cachorro a casa, pero si lo decidió así, entonces le hacemos unas sugerencias que pueden ser de utilidad.
Primero:
el cachorrito no es un juguete que se envuelve en regalo y se pone al pie del arbolito, es un ser vivo, que nos impondrá obligaciones, y fundamentalmente tiene derechos que debemos respetar.
Segundo: ese tierno “peluche” juguetón es un ser terrible que ha sido apartado de su madre, de sus hermanos, por ello extrañará y llorará toda la noche, más si tiene frío o hambre (el cachorro debe comer de 3 a 4 veces al día).
Tercero: consulte con la familia quién de sus miembros se encargará y será responsable de darle sus alimentos y lavar sus utensilios. Mientras no tenga sus vacunas completas no se le debe sacar a la calle, hay que armarse de paciencia y enseñarle a realizar sus necesidades en papel dentro de la casa, y no golpearlo con el ánimo de que aprenda.