Mundo

Un continente hambriento de esperanzas

Este día marca el aniversario de la fundación de la Organización de la Unidad Africana.


África está abrumada por sus problemas: guerras, matanzas, golpes de estado, crisis políticas y sociales, dictaduras, enfermedades, éxodos y un sin fin más.
Es un continente sumergido en la oscuridad y en donde la pobreza extrema en el mundo está mayormente concentrada, particularmente en los países ubicados al sur del desierto de Sahara, según el Informe 2005 de la Comisión por África, formada hace dos años atrás por el ministro británico, Tony Blair.
El 60% de la población de África subsahariana vive en la pobreza, mientras que un sexto de ella sufre de pobreza crónica, es decir, le resulta imposible escapar de la indigencia por sus propios medios. Deben trabajar diariamente para poder comer, no tienen educación y sus pertenencias materiales son escasas o nulas.
Estas familias, según el informe, son conocidas en Etiopía como "aquellos que cocinan agua", o como le dicen en Ghana, "aquellos que tienen dos bolsas, una para suplicar en tiempos de hambre y otra para rogar en la época de abundancia".
En esta zona del planeta, la pobreza "se pasa de generación en generación, como si los niños la succionaran de los senos de sus madres", remarca el estudio de la Comisión por África.
Los pronósticos son poco alentadores. Se espera que el número de pobres se incremente de 315 millones en 1999 a 404 millones en 2015, fecha en que paradójicamente el mundo espera alcanzar las Metas del Milenio, entre ellas, reducir la pobreza a la mitad en el planeta.
En África, de cada mil niños que nacen, 175 no sobreviven. Cada 30 segundos, un niño muere de malaria. Mientras que el 50% de la población sufre de alguna enfermedad relacionada con la falta de agua potable, como cólera o diarrea infantil.
La pobreza es el toque característico del continente, ya que es común observar a los pequeños descalzos, en pleno sol cargando agua, pero es que la condición de las personas en este continente es tan paupérrima que no cuentan ni con agua pura. Esta situación lleva a parte de su población cargar las jarras llenas, con un peso de 25 kilos o más sobre sus cabezas o sus espaldas.
Sin embargo, en días pasados se desarrollo un dispositivo con forma de caña, que purifica el líquido mientras se utiliza para beber y cuyo objetivo es ayudar a controlar enfermedades relacionadas con el consumo de agua contaminada en los países del Tercer Mundo. La pajita o pitillo ha sido bautizada LifeStraw, en inglés, por sus supuestas capacidades para salvar vidas.
Sus fabricantes aseguran que esta caña permite tomar agua de cualquier fuente natural, ya que remueve las bacterias del líquido a medida que éste pasa por el dispositivo.
Pero no es tan fácil como parece, ya que el costo del dispositivo es de 3.50 dólares y en muchos países pobres las personas ganan menos de dos dólares al día, y con eso tienen que alimentar a sus familias.
Mientras que para los especialistas, el pitillo purificador no logrará eliminar uno de los principales problemas en el abastecimiento de agua: las largas distancias, de hasta 20 kilómetros, que la gente tiene que recorrer para llegar hasta una fuente de aprovisionamiento.
Las dificultades de África van unidas unas con otras, ya que el analfabetismo esta estrechamente ligado al hambre y la pobreza.
Además, es un fenómeno esencialmente rural que dificulta el desarrollo y la seguridad alimentaría, actúa en detrimento de la productividad y de la salud y limita las oportunidades para mejorar los medios de subsistencia, en particular a las mujeres y las jóvenes en zonas rurales", según Lavinia Gasperini, experta en Educación de la FAO.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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