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Un día sangriento en Pakistán y Afganistán

Hechos violentos en áreas comerciales pakistaníes dejan un número considerable de muertos y heridos sin que ningún grupo se atribuya los hechos.


Una serie de seis explosiones dejaron al menos 25 personas heridas ayer en Karachi, horas después de un cruento ataque suicida en Pakistán que dejó 18 muertos.

Los seis atentados con bombas fueron cometidos dentro de un lapso de casi una hora en varios lugares residenciales y comerciales del populoso puerto paquistaní, donde es frecuente la violencia relacionada con la política y los milicianos.

La información no mencionó por lo pronto cuántos civiles había entre los lesionados, ni la gravedad de sus lesiones.

 

La televisión mostró escenas de ambulancias que trasladaban personas de las atestadas calles de Karachi a hospitales, así como de víctimas que yacían en hospitales.

De inmediato nadie se adjudicó la responsabilidad de estos atentados ni del ataque del domingo, que dejó al menos 18 muertos en Islamabad, en su mayor parte policías.

El jefe de la Policía en la provincia de Sindh, Babar Khattak, dijo que según las primeras investigaciones se utilizaron entre 150 y 200 gramos de explosivos en cada uno de los seis atentados en Karachi, una cantidad que suele provocar estallidos relativamente menores.

 

"Parece que la serie de explosiones fue ejecutada para crear hostilidad y temor entre los ciudadanos", dijo Khattak.

Tras señalar que las zonas afectadas tienen poblaciones grandes de la etnia pashtun, consideró que los atentados podrían tener la intención de crear animosidad étnica.

El ministro del Interior, Rehman Malik, dijo que en principio los atentados habían sido planeados para desestabilizar a la ciudad.

 

Khattak informó que la seguridad había sido reforzada ayer en Karachi.

Sangre en Afganistán.
Un automóvil cargado de explosivos conducido por un atacante suicida estalló frente a la embajada de India en el centro de Kabul, matando a 40 personas e hiriendo a otras 141, en el atentado más letal que haya ocurrido en la capital de Afganistán desde el derrocamiento de la milicia religiosa Talibán, en el 2001.

La explosión dañó dos vehículos de la embajada que ingresaban al complejo edilicio donde decenas de afganos se concentran para solicitar una visa.

 

En los últimos días, las autoridades de la sede diplomática ordenaron acrecentar las medidas de seguridad mediante la instalación en sus inmediaciones de muros de contención como los que usan las fuerzas armadas a la entrada de sus guarniciones, pero la explosión fue tan poderosa que derrumbó uno de los muros de contención.

El estallido también destruyó varios establecimientos cercanos, dejando ruinas humeantes y afganos heridos pidiendo auxilio en la calle.

La explosión se sintió en buena parte de la capital afgana.

Entretanto, el ministerio del Interior afgano sugirió que el ataque fue realizado con la asistencia del servicio de inteligencia de Pakistán.

"Los terroristas han realizado el atentado en coordinación y consulta con algunos de los activos círculos de inteligencia en la región", afirmó.

Antes del derrocamiento del Talibán, el servicio de inteligencia paquistaní colaboró con la milicia religiosa.

Condena.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó en los términos más duros posibles el atentado con carro-bomba contra la embajada de la India en Kabul, en el que murieron 41 personas.

Ban reiteró su convencimiento de que "ninguna agenda política o reivindicación puede justificar estos métodos censurables" e instó a que los responsables del ataque sean procesados por la justicia.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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