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Un hogar sustentado por la solidaridad

Una tercera parte de los pacientes del ION carecen de seguro social y se alojan en este hogar.


AYUDAR A los demás, sin buscar un beneficio, es el acto más noble que puede hacer el ser humano.
Precisamente esta es la misión de la Casita de Mausi, que desde su fundación en 1997 se ha convertido en una luz para los pacientes con cáncer.
La Casita de Mausi nació como un tributo a Carol Vallarino de Montenegro, cariñosamente conocida como "Mausi", quien padeció leucemia por más de trece años.
Según Marcela Porras, miembro de la Fundación Carol Vallarino de Montenegro, cuando "Mausi" asistía al Instituto Oncológico Nacional, para recibir terapia, observó a muchos pacientes que dormían en las escaleras porque no tenían familiares en la capital donde hospedarse.
Fue este escenario que impulsó a "Carol" a unirse con otras personas para buscar una solución a este problema, agregó la directora de la Casita de Mausi.
Desde su creación en la Casita de Mausi se han hospedado 3,400 personas de todos los sectores del país que no tienen seguro social y que son tratados en el Instituto Oncológico Nacional (ION).
De acuerdo con su directora los pacientes pueden permanecer en el albergue durante el tiempo que dure el tratamiento y si lo desean se les permite estar acompañados con un familiar, a quien también se le proporciona alimentación y alojamiento.
Lo único que debe hacer el familiar del paciente es colaborar en las tareas del hogar, indicó Porras.
Actualmente la Casita de Mausi tiene 22 camas y además de recibir alojamiento a los pacientes se les brinda ayuda emocional y psicológica con el propósito de ayudarlos a enfrentar la enfermedad.
Una tercera parte de los pacientes atendidos en el ION que no tienen seguro social, se alojan en la Casita de Mausi y, en su mayoría, provienen de la provincia de Veraguas y de Los Santos.
Para ser recibido en el hogar, el personal de Trabajo Social del Instituto Oncológico Nacional recibe una hoja de referencia con los datos del paciente, que luego se envía a la Casita de Mausi. Estamos por recibir por parte de la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), la propiedad donde está ubicado el albergue, lo que nos permitirá ampliarla, explicó su directora.
Como toda institución sin fines de lucro, la Casita de Mausi depende de las donaciones personales y de empresas.
El centro tiene el apoyo de ocho patrocinadores regulares, entre ellos Productos Toledano, Papelera del Caribe, Aceite Pavo, Cerro Punta S.A., Estrella Azul, Industria Express, Colgate Palmolive y Piggy Express Book, que donan el 10% de la venta de cada libro.
Dona Lecy agradece a la señora Marcela Porras todo el apoyo y calor familiar que ha recibido en la Casita de Mauisi.
Con el objetivo de aliviar la experiencia del cáncer y elevar el espíritu del paciente a través de la creatividad, la Casita de Mausi en alianza con el Museo de Arte Contemporáneo iniciaron el programa Arte Terapia.
Está probado que el dibujo, la pintura, la cerámica y la escultura, son disciplinas plásticas que motivan la expresión de sentimientos de frustración, ansiedad, soledad, que vive el paciente y despierta el potencial creativo del ser humano como un valioso elemento para manejar el proceso mismo de la enfermedad.


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178589
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América