EL FALLECIMIENTO del dictador chileno Augusto Pinochet, mantiene una fuerte división entre la población chilena.
Un sondeo del diario Matutino señalaba que el 51% estaba de acuerdo con que se le rindieran honores de ex comandante en jefe del ejército.
Mientras que el sondeo del diario La Tercera precisaba que el 55% se oponía a un funeral de Estado. Por otro lado el 72% rechazaba que se decretara duelo oficial.
Los partidarios de Augusto Pinochet y los curiosos que no quieren perderse un momento histórico han desfilado ante el féretro con el cadáver del ex dictador chileno, mientras prosiguió la controversia en Chile por la ausencia de un funeral de Estado en su honor.
En la capilla ardiente de la Escuela Militar han convivido las letanías de responsos y misas con los rostros contritos de los simpatizantes y los más serenos de quienes, movidos por la curiosidad del momento histórico, han querido dar un último vistazo al cuerpo yerto del otrora poderoso dictador.
Sus seguidores lloraron y sus amigos y colaboradores protestaron contra el gobierno, que le negó un funeral de Estado, mientras sus detractores se volcaron en las calles a celebrar.
El dolor por la pérdida entre los partidarios se mezcló con el desahogo bullicioso de los detractores, mientras el cadáver de Pinochet era trasladado con discreción y con férreas medidas de seguridad al lugar elegido para su velatorio y misa fúnebre.
Igual de explícito fue el ministro del Interior, Belisario Velasco, al afirmar que Pinochet fue "un clásico dictador de derecha que violó los derechos humanos", y por ello "no corresponde celebrarle un funeral de Estado".
"Pinochet va a pasar a la historia como un dictador, como el clásico dictador de derecha que violó gravemente los derechos humanos y que se enriqueció. Esa ha sido la tónica de los dictadores de derecha en América Latina", señaló.
El ex dictador yacía en su féretro, vestido con su uniforme de gala, ante la presencia de familiares, militares y partidarios.
En la cubierta del ataúd fue colocada una bandera de Chile y el sable de Pinochet, conforme a lo que el reglamento del Ejército establece cuando fallece un comandante o ex comandante en jefe.
La viuda, Lucía Hiriart, sus cinco hijos y los comandantes en jefe del Ejército, Oscar Izurieta, y de la Marina, Rodolfo Codina, como el general director de Carabineros, José Bernales, destacaban entre los presentes.
La solemnidad del acto tuvo un paréntesis, protagonizado por Luz Gajardo, una ferviente partidaria del ex dictador que fue detenida dos veces frente al hospital militar la semana pasada por agredir a periodistas o simples transeúntes que no comulgaban con sus ideas.
La mujer pidió el fin del odio entre los chilenos tras pasar junto al féretro y besar el cristal, pero poco después fue arrestada fuera del recinto cuando destruía con un trozo de hierro las ventanas de un edificio en construcción, alegando haber sido "provocada" por los obreros.
En la capilla ardiente, los asistentes cantaron el himno nacional, incluida una estrofa dedicada a los "valientes soldados", que fue suprimida tras la recuperación de la democracia, en 1990.
El funeral del ex dictador chileno Augusto Pinochet será hoy con honores militares, anunciaron oficialmente el Gobierno y el Ejército.
Recibirá los honores contemplados en el reglamento del Ejército para sus ex comandantes en jefe. Después de la misa, sus restos serán cremados y entregados a su familia.
Un hombre que genera amor y odio en Chile
Marco Antonio Pinochet Hiriart señaló que no desean ningún tipo de representación gubernamental en el funeral de su padre.