EN LOS últimos doce años, el Hospital del Niño no ha recibido recursos para inversión, pero ha desarrollado sus operaciones en medio de una estrechez financiera, informó su director médico Dr. Alberto Bissot A.
"Este hospital está operando gracias a la comunidad y los panameños que todos los años aportan y donan equipos", dijo.
Se reciben donaciones anónimas de muchas personas que son el soporte para que el hospital pueda seguir funcionando, además del arduo trabajo de las damas voluntarias.
Mañana, por ejemplo, inaugurarán la Sala de Neonatología, remodelada gracias al aporte de una fundación y de personas que en el anonimato colaboran con más de B/. 200 mil.
Pero las dificultades no terminan allí. También han enfrentado con la Caja de Seguro Social (CSS), debido a que el hospital cobra el costo de los servicios que presta a los asegurados.
Sólo se pide el pago de lo que le cuesta a la institución, afirma Bissot. Un día-cama de un niño tiene un valor de B/. 85.00, mientras que uno hospitalizado en cuidados intensivos neonatal o pediátrico, B/. 350 por día, y eso es lo que se le cobra a la CSS.
Existe un convenio al cual la CSS le puso un techo presupuestario de B/. 4.1 millones, pero el año pasado la cifra por esta atención superó lo establecido en 1.7 millones y este año anda por el mismo orden, lo que significa que el excedente no lo cobra el Hospital del Niño.
No estamos ganando dinero ni lucrando con esta situación, pues sólo cobramos lo que nos cuesta, asegura.
Desde una perspectiva real y financiera, el hospital pierde cerca de B/. 1.7 millones, pero no importara si tuviera un presupuesto acorde.
A todo paciente se le presenta una cuenta y paga lo que puede según su capacidad, de lo contrario no se le cobra.
Debe quedar claro, señala Bissot, que la próxima vez que venga la persona no debe tener temor de que no se le atienda o se le vaya a cobrar, al contrario.
Bissot considera que lo ideal sería un sistema nacional de salud, en el que no haya dos hospitales: uno del Seguro Social y otro del Niño.
Lo que se debe hacer es un Hospital del Niño donde se inviertan recursos de ambas entidades, y se atienda a los pacientes más graves y los menos, vayan a otros centros y se pueda trabajar con un sistema de referencia y contrarreferencia como hace Costa Rica.
Pero esta es una modalidad que sólo requiere de la voluntad de ambas partes, afirma.
El hospital tiene un presupuesto anual de B/. 20.6 millones, del que 14 millones, cerca de un 60%, es aportado por el subsidio estatal; 4.1 millones de la Caja de Seguro Social por servicios prestados a asegurados y el resto son donaciones e ingresos por el cobro de las atenciones que se ofrecen en el centro hospitalario.
Este centro debe convertirse en el hospital que trate a los pacientes de alta complejidad. Actualmente gestionan financiamiento para hacer unas nuevas instalaciones, cónsonas y sostenibles, pues no es justo hacer otras mayores que después no se puedan pagar y no haya el personal para mantenerlas.
Un hospital que funciona gracias a las donaciones
A esta institución debe dotársele de mayores recursos para poder ejecutar otras acciones y mejorar la atención.