CERCA DE UN millón de estudiantes se unieron ayer en Chile al "paro nacional social" convocado por los alumnos de la enseñanza secundaria, que exigen una profunda reforma de la educación, según cifras de los organizadores en una jornada en la que se registraron disturbios aislados.
A la movilización, que convocó a 600, 000 estudiantes de la secundaria y 300, 000 universitarios, también se sumaron los profesores, mientras otros gremios expresaron su solidaridad.
Aunque los dirigentes reiteraron que su convocatoria no incluía marchas ni movilizaciones callejeras, sino jornadas de reflexión y asambleas en los colegios, hubo grupos de estudiantes que salieron a las calles en marchas pacíficas y otros protagonizaron disturbios en algunos puntos de la capital.
La Intendencia Metropolitana de Santiago informó que hasta el momento se han registrado 163 detenidos y varios heridos.
En Santiago, un grupo reducido de jóvenes y algunos encapuchados levantaron en la céntrica Avenida Bernardo OHiggins barricadas con materiales de construcción e interrumpieron el tránsito.
Los manifestantes, que apedrearon vehículos, causaron daños en la iluminación pública y en ventanales de los edificios, y saquearon también locales comerciales, fueron finalmente dispersados por la policía con agua a presión y gases lacrimógenos.
Pasadas las 23: 00 GMT, numerosos automovilistas tocaron sus bocinas, las dueñas de casa hicieron sonar sus cacerolas y los residentes de los edificios del centro de la capital encendieron velas en respaldo de las demandas de los estudiantes.
En el puerto de Valparaíso, a 120 kilómetros al noroeste de Santiago, unas 12, 000 personas, entre ellos trabajadores portuarios, marcharon pacíficamente hacia el edificio del Congreso Nacional, en respaldo de las demandas de los estudiantes en paro.
Los estudiantes de la secundaria luchan por la reforma de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), impuesta por la dictadura de Augusto Pinochet, y de la jornada escolar completa, así como por la gratuidad de las pruebas de selección universitaria y del transporte público.
El Gobierno anunció la semana pasada una serie de medidas que acceden a la mayoría de las demandas, pero los estudiantes insistieron ayer en que continuarán su movilización hasta que se forme la comisión para reformar la cuestionada ley estudiantil, instancia en la que exigen participar.
La presidenta Michelle Bachelet calificó ayer de "innecesario" el paro nacional y recordó que los estudiantes hicieron sentir sus demandas, que calificó de "justas y legítimas".
"Hemos acogido con seriedad y responsabilidad todas las demandas concretas y contingentes, pero además de eso, hemos asumido los grandes temas de la reforma de la calidad, porque es justo, porque es necesario", recalcó Bachelet tras un acto sobre un programa social en barrio popular de Santiago.
La jefa de Estado anunció que hoy enviará al Congreso un proyecto de ley de reforma a la Constitución para "consagrar el derecho de todo ciudadano a una educación de calidad".
Para muchos analistas, los estudiantes chilenos le están diciendo al cuarto gobierno de La Concertación que apriete el acelerador de la igualdad educativa e invierta en ella parte de los pingües beneficios que deja el cobre a las arcas nacionales.
Un millón de estudiantes en paro
La falta de presupuesto ha provocado que la educación no haya registrado mejoras.