A DOS años de anunciada, la iniciativa del Corredor Marino de Conservación del Pacífico Este, en donde se pretende proteger cinco islas latinoamericanas, aún no se han concretado sus líneas de acción, sin embargo, el próximo 31 de marzo representantes de Colombia, Costa Rica, Ecuador y Panamá se reunirán en la capital costarricense para poner en marcha el Corredor.
"Lo que se pretende con la reunión es lograr que se especifiquen las líneas de acción. Es decir: aterrizar el proyecto para que el Corredor Marino de Conservación empiece a funcionar", afirmó el biólogo Jorge Rodríguez, coordinador del Área de Conservación de la isla del Coco y uno de los organizadores del encuentro.
El programa conjunto, presentado originalmente durante la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de Johannesburgo, busca facilitar las políticas de administración de las islas Galápagos (Ecuador), el Coco (Costa Rica), Malpelo y Gorgona (Colombia) y Coiba (Panamá).
Para los ambientalistas el proyecto permitirá a las ballenas jorobadas, las tortugas baula, los tiburones ballena y miles de otras especies en grave peligro de extinción tener a partir del 2009 un lugar más seguro para vivir en las aguas del océano Pacífico.
Hasta ahora solo existen dos iniciativas similares de protección marina en Asia. Sin embargo, estas no cuentan con una constitución legal.
El nuevo parque marino de Latinoamérica abarcará un área de dos millones de kilómetros cuadrados. En él se incluyen cinco islas de gran riqueza natural que están conectadas entre sí a través de cuatro corrientes marinas (la corriente Humboldt, la Ecuatorial, la corriente Costa Rica y la Panamá).
Además, el Corredor Marino protegerá las rutas migratorias de miles de especies de tortugas marinas, delfines y aves silvestres. Incluso este corredor es el primero en su género del mundo, y eso ha contribuido a despertar el interés internacional de políticos y científicos.
Según Ricardo Meneses, Secretario Técnico Pro Témpore del Corredor Marino de Conservación, inicialmente el proyecto incluía únicamente a las Islas Galápagos (Ecuador) y Coco (Costa Rica), la visión de los Gobiernos era la constitución del Corredor Marino entre ambos países con las Islas como referentes, en el cual se desarrollarían conjuntamente acciones tales como: manejo sostenible de la pesca y el turismo así como labores de conservación y protección.
Pero en el 2002, en el marco del Foro Mundial los Ministros de Ambiente de la ONU, celebrado en Cartagena- Colombia, los Gobiernos de Colombia y Panamá se uineron a la iniciativa. A partir de este momento es que se avanza en la creación del Corredor Marino de Conservación del Pacífico Este Tropical.
El objetivo es muy claro, lo que se busca es garantizar la supervivencia de la enorme riqueza de las islas sin que esto signifique desaprovechar el potencial económico del área, explicó Ricardo Meneses, secretario del corredor marino.
Por ahora, los ministerios de ambiente de cada país negocian internamente cuáles serán las leyes que evitarán la pesca ilegal y de arrastre en estas zonas protegidas y cómo harán, en lo práctico, para que esa legislación se cumpla.
Actualmente en Panamá, la Autoridad Nacional del Ambiente, Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, Fundación Mar Viva, Autoridad Marítima de Panamá y otras organizaciones ambientales trabajan en el plan de manejo para el Parque Nacional de Coiba.
El turismo y los estudios científicos también son prioridad en las negociaciones sobre el corredor. Los países procurarán incentivar un turismo amigable y respetuoso de la naturaleza.
Para ello se analizan reglamentos estrictos que impidan a los botes de turistas acercarse demasiado para ver las ballenas o delfines. Además, se regulará el buceo y anclaje de botes en las costas y se limitará el acceso a zonas donde hay especies o arrecifes que podrían desaparecer.
Los científicos también serán puestos en orden y por eso se evalúa cómo unificar los protocolos de investigación para que se pueda comparar los estudios y conocer el recorrido que hacen miles de especies entre las islas.
La creación de dos comisiones regionales, una de carácter institucional-político y otra de índole técnica, que contribuyan al establecimiento de las pautas a seguir, son otros de los objetivos.
La agencia ejecutora del corredor es la Oficina Regional para América Latina y El Caribe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), encargado de gestionar los recursos en el ámbito financiero.
No obstante, Meneses señaló que los principales proyectos se gestionan ante el Global Environment Facility y el Banco Interamericano de Desarrollo, a la fecha. Además se cuenta con el apoyo del Principado de Mónaco, el cual mediante un Convenio de Cooperación con el Gobierno de Costa Rica apoya la gestión de ese país en el ejercicio de la Secretaría Técnica.
A la fecha los países parte del corredor no han cuantificado la cantidad de fondos que requiere la iniciativa para mantenerse en el tiempo, pero si han identificado que para su implementación y consolidación se requiere una suma aproximada a los 50 millones de dolares.
Un paraíso que avanza en el Pacífico
Entre las especies más beneficiadas por el Corredor Marino del Pacífico Este y sus leyes se encuentran las tortugas.