PANAMÁ es uno de los pocos países en el mundo que dedica todo un mes del calendario, en noviembre, para conmemorar su gesta independentista. Pero, cuánto saben los jóvenes sobre las circunstancias que rodearon estos hechos y por qué se produjeron.
En ocasiones, ni las fechas ni los personajes son debidamente recordados, menos aún conocer el contexto en donde se desenvolvieron.
Y es que el conocimiento de la historia, parece estar circunscrito a un mero recuento de fechas, redobles de tambores, desfiles y romerías a sus tumbas.
Sin embargo, nada se dice de la identidad nacional, de las circunstancias de la muerte de los próceres y el impacto que los acontecimientos tuvieron en el futuro del país.
De acuerdo con Miriam Miranda, directora de la Escuela de Historia de la Universidad de Panamá, existe una pobre enseñanza de esta asignatura en las escuelas, colegios y universidades, lo que se traduce en un aprendizaje de muy mala calidad.
En las escuelas y colegios sólo se hace énfasis en la historia registrada a fines del siglo XIX, sin que los hechos sean puestos dentro de un contexto.
No hay una discusión de las circunstancias en que se produjeron ni se hace referencia a la vida particular de quienes fueron partícipes de ellos.
Miranda sostuvo que la historia enseñada en las escuelas usualmente tiene tras de sí intenciones políticas para dar una explicación de las circunstancias.
También en aquella época estaba en boga una rigurosidad científica, que aplicaba el sistema positivista, que obligaba a los historiadores sólo a dar un recuento de los hechos, sin entrar en un análisis de ellos.
Sin embargo, para 1930 aparecen nuevas corrientes para enseñar la historia, en donde se permitía un mayor análisis.
Panamá se quedó a la zaga de estos procesos de cambios y mantuvo el mismo sistema para enseñar la historia.
Dijo que en trabajos e investigaciones desarrollados dentro de la Escuela de Historia, se ha podido detectar que el manejo de la historia es muy deficiente.
Otro problema son los textos, que sólo reflejan la vida de los gobernantes desde el punto de vista político, sin abordar sus vidas como parte de la sociedad.
"Sólo son resaltados el gran héroe, el dirigente político, mientras que otras figuras con una gran importancia histórica son relegadas al olvido", aseguró.
Hoy la primaria emplea los mismos textos utilizados en la década de los años 1970.
Estos hechos y situaciones son las que se recrean o mencionan dentro del aula de clases y por ello no despiertan interés.
A juicio de Miranda una buena enseñanza de la historia sirve para reforzar la identidad nacional y fomentar un sentimiento de arraigo en el individuo.
Planteó que no se promueven los trabajos de investigación sobre los hechos históricos, por ello no se producen nuevos aportes.
Tampoco - estimó - existen espacios para el debate y para interpretación de los hechos históricos y proveer nuevas perspectivas.
Otro punto débil en el sistema de enseñanza de la historia, es el poco énfasis que se da a la historia universal.
Esta situación produce el atraso que registra el sistema educativo en materia de historia.
Una materia difícil de enseñar
Programas deben ser ajustados para lograr una mejor identidad nacional y que estudiantes se interesen por ella.