La aplicación militar llevó a la industria nuclear de la teoría a la práctica durante la Segunda Guerra Mundial. La explosión de las dos primeras bombas atómicas en Hiroshima y Nagazaki, en Japón, en 1945, dio como resultado el fin de la guerra y la hegemonía de los Estados Unidos como la mayor potencia mundial al realizar su primer ensayo nuclear.
Posteriormente, la Guerra Fría causó una guerra armamentista con énfasis en el armamento nuclear. Para el año de 1949, la entonces Unión Soviética (URSS) efectúa su primer ensayo nuclear y en 1952 es igualado por Gran Bretaña.
El combustible nuclear original se fabrica de uranio, el que se extrae de minas, se concentra y se moldea en forma de "pellets" (cilindros de aproximadamente 1 cm. de diámetro x 1.5 cm. de alto). Un pellet contiene energía que equivale aproximadamente a 150 galones de petróleo. Durante la reacción, el uranio se transforma en otros materiales radioactivos.
El plutonio es un elemento sumamente tóxico, ya que después de ser ingerido o inhalado se instala permanentemente en el esqueleto, el hígado y los pulmones. Es radiactivo, y la radiación que emite puede causar serios daños, como tumores óseos o pulmonares. Basta ingerir algunas millonésimas de gramo de plutonio para que la salud corra un gran riesgo.
Las armas nucleares no solo afectan la salud de la población sino al medio ambiente. Los efectos de las armas nucleares pueden ser incluso más catastróficos, más indiscriminados y duraderos que los de las armas químicas y biológicas.