La cumbre extraordinaria de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) comienza hoy en Bariloche, Argentina, y el anticipo no podía ser más caliente.
Primero, Colombia llega enfrentada a Venezuela, Ecuador y Bolivia por el acuerdo militar entre Bogotá y Washington para combatir el narcotráfico y el terrorismo.
Segundo, Perú y Chile arriban con una polémica sobre la mesa por la salida al mar de Bolivia.
Un tercer punto es la preocupación de Paraguay por los anuncios de compra de armas por parte de Bolivia.
Como si fuera poco, ahora hay diferencias en torno a la transmisión del encuentro de los 12 presidentes del bloque.
Según el diario argentino El Clarín, Colombia quiere que las discusiones se difundan en vivo, sin ningún tipo de edición.
Y el presidente boliviano, Evo Morales, ya propuso un referéndum a escala regional para que sean los pueblos sudamericanos los que decidan la conveniencia o no de que Estados Unidos pueda operar en bases militares colombianas.
Anticipo caliente.
El diferendo entre Colombia y Venezuela volvió a encenderse esta semana con el anuncio por parte del presidente venezolano, Hugo Chávez, de una inminente ruptura de relaciones diplomáticas con el país vecino.
Además, durante una sesión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), estos países volvieron a enfrentarse, esta vez por medio de sus embajadores.
Bogotá le pidió a Chávez que “deje de sembrar odio” y denunció de forma “enérgica” el “proyecto intervencionista” del mandatario venezolano para que no se inmiscuya en los “asuntos internos” de Colombia.
La respuesta de Caracas no se hizo esperar. Y por medio de su representante en el organismo, atacó a la “oligarquía colombiana” y a aquellos “países que por infortunio parecen adictos a la guerra”.
Siete bases, un problema.
El último capítulo de la agria disputa entre el presidente colombiano, Álvaro Uribe, y Chávez se disparó en julio pasado con el anuncio del acuerdo militar entre Bogotá y Washington.
Ese convenio permitirá que militares estadounidenses utilicen siete bases colombianas.
El hecho despertó polémica y temores en la región y obligó a Uribe a defender la propuesta en una gira que realizó por siete países sudamericanos.
El Gobierno del presidente estadounidense, Barack Obama, se metió en el asunto y criticó al mandatario venezolano.
El subsecretario adjunto para Asuntos Andinos y del Cono Sur, Christopher McMullen, aseguró que Chávez “no es responsable” al hablar de “vientos de guerra porque no sirve a la causa de paz de este hemisferio”.
Mar de la discordia.
Chile y Perú chocaron por la intención de Lima tratar en la reunión la existencia de un acuerdo entre Chile y Bolivia para que este país logre una salida al mar.
Esto fue rechazado “de forma enérgica” por el Gobierno chileno, por considerarlo una “intromisión en las relaciones bilaterales de Chile”.
El presidente peruano, Alan García, había planteado a un diario chileno que el apoyo “obsecuente” de Evo Morales a Chile, tras la demanda limítrofe peruana presentada ante La Haya, se explica por qué Bolivia tiene un acuerdo “bajo la mesa” con el Gobierno de Bachelet.
Preocupación paraguaya.
Otro de los temas que algunos, Colombia incluida, quieren debatir en la reunión es la existencia o no de una carrera armamentista en Sudamérica.
Uno de ellos es Paraguay. El Gobierno de Fernando Lugo ha mostrado cierta preocupación sobre los proyectos de Bolivia de adquisición de armamento y material bélico.
Héctor Lacognata, canciller paraguayo, ya le pidió a su par boliviano, David Choquehuanca, un informe sobre las armas que La Paz busca adquirir.
Tales son los líos de la Unasur, que aunque el encuentro fue organizado específicamente para tratar el tema de las bases, Bogotá ya anunció que no piensa consultar el tema y que el acuerdo será firmado.