La ola de destrucción de "Ike" trajo a Houston más trabajos, mejores sueldos y un respiro de la siempre amenazadora deportación.
En los últimos meses, muchos inmigrantes señalaron que los empleos en este Estado empezaban a escasear y que la Policía y las autoridades de Migración realizaban más redadas.
Los hispanos, que son recogidos en la calle por dueños de casas que necesitan mano de obra barata, están ayudando a reconstruir las ciudades devastadas del sureste de Texas. Muchos de ellos son indocumentados y otros son residentes legales que simplemente necesitan dinero porque se han quedado sin trabajo temporalmente, debido al huracán.