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Unos 100 mil muertos y gran destrucción en Haití

La tragedia conmueve al mundo. Hay más de 3 millones de afectados, cadáveres en las calles y entre los escombros se escuchan gritos de auxilio.


La capital de Haití, el país más pobre de América, es desde hace varias horas una herida abierta, donde los muertos y los vivos se mezclan entre ruinas y escombros.

El terremoto de 7,3 grados en la escala de Richter, seguido de tres réplicas de 5,1 a 5,9 grados, que sacudió Haití el martes ha convertido las calles de Puerto Príncipe en un hervidero de miles de personas que lo invaden todo, algunas por miedo a regresar a sus casas y otras porque ya no tienen techo, y a la vez en un cementerio.

Hay cadáveres tendidos en el suelo por todas partes en la ciudad, otros que son trasladados por grupos de personas y se sabe que también los hay debajo de los numerosos edificios derrumbados o dañados por los sismos.

 

No hay cifras oficiales de víctimas, pero ya se habla de “miles” o incluso “cien mil”, como dijo el primer ministro, Jean Max Bellerive, al canal internacional de televisión CNN.

Puerto Príncipe, una ciudad que no sabe de planificación ni de urbanismo y donde se calcula que viven dos millones de personas, se ha llevado la peor parte de esta nueva tragedia que enluta al pueblo haitiano.

El epicentro del peor de los sismos que ha vivido Haití en 200 años se situó a tan solo 15 kilómetros de la capital.

 

Cientos de edificios se han venido abajo, la mayoría en la parte alta de la ciudad, además las personas se agrupan en espera de atención médica o de cualquier tipo de ayuda, mientras se dan consuelo unas a otras.

Pero, en todas las vías y plazas principales se ven aglomeraciones humanas. Algunos de esos grupos están dedicados a la ingente tarea de retirar escombros en busca de supervivientes o cadáveres.

Entre los edificios que no resistieron el embate del terremoto están la bella y rosada Catedral, en el distrito de Bel Air, y el blanco Palacio Nacional, sede de la Presidencia haitiana, en Champ de Mars.

 

El presidente Rene Preval y la primera dama, Elisabeth Debrosse Delatour, pudieron ponerse a salvo antes del derrumbe.

Preval dijo que recorrió varios barrios de Puerto Príncipe para evaluar los daños y lo que ha visto es “inimaginable”.

Caminó entre cuerpos aplastados y escuchó los gritos de las personas atrapadas en los escombros del edificio del Parlamento.

 

“El Parlamento se hundió, el edificio de impuestos, las escuelas, los hospitales. Hay muchas escuelas destruidas con mucha gente dentro”, afirmó el presidente haitiano.

Los pocos hospitales que han quedado en pie “están abarrotados con gente. Es una catástrofe”, añadió.

Tanto Preval como el Primer Ministro pidieron ayuda urgente a la comunidad internacional, algo que también reclaman los ciudadanos de a pie en las calles.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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