La causa más común de esa muertes es la violencia de los "ataques aéreos de las fuerzas de la coalición", señala el estudio, basado en entrevistas a 988 familias de 33 localidades seleccionadas por todo Irak.
En tanto, el primer ministro interino de Irak, Iyad Alaui, dio ayer la última oportunidad a la negociación para evitar una operación sobre Faluya, mientras un grupo desconocido amenazó con usar su arsenal contra aquellos que ataquen cualquier ciudad iraquí.
En un comunicado emitido por su oficina en Bagdad, Alaui advirtió a la población de Faluya que las consultas que mantienen el Gobierno provisional y los notables de la ciudad son "la última oportunidad" e instó a los líderes tribales a "encontrar una solución política al problema".
Por otro lado, el gobierno de Varsovia rechazó, tal como lo había hecho un día antes Japón, el chantaje de unos secuestradores que tomaron como rehén a una polaca y condicionaron su liberación a la retirada de las tropas de ese país en Irak, donde un grupo cercano a Al Qaeda asestó un nuevo golpe al Ejército iraquí.
Cuando todavía continuaba la conmoción por la matanza de 43 reclutas del Ejército iraquí, el Ejército de Ansar Al Sunna, anunció la muerte de 11 miembros de la Guardia Nacional, auxiliar de las fuerzas armadas.
Según los estudiosos, el riesgo de muerte por violencia en el país del Golfo después de la invasión es 58 veces mayor que antes del ataque.
Los cálculos de estos expertos no han tenido en cuenta la ciudad de Faluya, al oeste de Bagdad, foco de duros enfrentamientos entre insurgentes y tropas de EU.