Unas 100,000 personas, encabezados por el General Raúl Castro, ministro de las Fuerzas Armadas y hermano del presidente Fidel Castro, protestaron ayer nuevamente contra la política de la Casa Blanca hacia Cuba, en días de encendidos choques verbales entre los dos países.
"Podremos ser exterminados pero jamás sojuzgados ni sometidos", decía la consigna que presidió la concentración, que contó con la asistencia de otros altos oficiales militares, entre ellos los Comandantes de la Revolución que fueron protagonistas del ascenso al poder de Castro, hace 45 años.
La "Tribuna Abierta de la Revolución", como son denominadas estas movilizaciones incluyó en esta jornada a numerosos estudiantes extranjeros, en su mayoría latinoamericanos becados en la isla.
Por su parte el jefe de la diplomacia en La Habana, James Cason afirmó que el Gobierno cubano tenía planeado subir los precios para incrementar sus recursos y utilizó las recientes medidas anunciadas por Washington como una "excusa".
El presidente Fidel Castro "sabía exactamente cuando iban a salir las recomendaciones (de EU) y tenía todo preparado, era una excusa para subir los precios y sacar el dinero más rápido de la población y destinarlo a otros fines", señaló Cason en una entrevista. El diplomático se refería así a la decisión del Gobierno cubano de incrementar hasta en un 30% los precios de productos básicos a la venta en dólares.