Entre 15,000 y 20,000 personas, casi todos ancianos, murieron en Europa, más de la mitad en Francia, durante la ola de calor registrada la primera quincena de agosto, según cálculos divulgados ayer.
En Francia, donde una viva polémica opuso al gobierno y la oposición en torno a la gestión de los efectos de esta canícula, unas 10,000 personas de la tercera edad fallecieron, muchas de ellas en París, según cifras de las Pompas Fúnebres. Ayer, el gobierno anunció que las cifras "definitivas" de las víctimas del calor se conocerán "de aquí a algunos días".
La opinión pública francesa se mostró especialmente conmocionada por el hecho de que varios centenares de cuerpos no fueron reclamados, síntoma de la indiferencia de una parte de la sociedad francesa hacia sus mayores. Las personas de edad fueron las más afectadas: 763 de las víctimas tenían mas de 75 años mientras que 233 tenían entre 64 y 74 años.