Las esperanzas de un pronto acuerdo humanitario recibieron un fuerte golpe tras la decisión tomada por el presidente colombiano Alvaro Uribe de suspender la mediación del mandatario venezolano Hugo Chávez.
El Gobierno colombiano acusó a Chávez de no acatar una de sus peticiones, que era no tener contacto con el alto mando del ejército.
Uribe enfatizó que esta acción de Chávez y la Senadora Piedad Córdoba ponen en riesgo la seguridad democrática de Colombia.
Ya se había avanzado en varias conversaciones con líderes de las FARC, y la última de ellas fue con "Iván Marquez" al cual se le solicitó que el grupo militar presentara pruebas de vida con el fin de conocer el estatus de los 45 rehenes en manos de las FARC.
Chávez, en varias oportunidades, aseguró que los rehenes y la candidata presidencial Íngrid Betancourt están vivos.
Pese a todos los esfuerzos, el presidente Alvaro Uribe manifestó que su gobierno prosigue la búsqueda de una solución al drama de los secuestrados por las guerrillas que no ponga en riesgo la política de "seguridad democrática".
"Hay que hacer todos los esfuerzos por la paz, por el acuerdo humanitario, pero teniendo en cuenta que aquello que no se puede poner en riesgo es la seguridad democrática", dijo Uribe en unas declaraciones en la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo.
El Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, dijo además en una conferencia de prensa en el palacio de gobierno, que la decisión sobre las gestiones venezolanas ante Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, no afectaba el proceso de acercamientos que ya lleva el gobierno de Bogotá con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), segunda fuerza insurgente colombiana.
Es la misma petición de otras familias, cuyos seres queridos están en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde hace años, algunos por más de una década.
El hijo de Rivas, el teniente Elkin Hernández, de 31 años, fue secuestrado el 14 de octubre de 1998 cuando viajaba entre Paujil, de donde era comandante de policía, y Florencia, localidades a unos 380 kilómetros al suroeste de Bogotá.
"Que por favor (el presidente Uribe) no tome esa decisión tan radical, que recapacite un poco y deje que el presidente Chávez y la doctora (senadora colombiana opositora) Piedad Córdoba'' sigan trabajando por un acuerdo humanitario, dijo a la AP Rivas en diálogo telefónico.
Córdoba dijo que "es respetable'' la postura que asumió el gobernante colombiano y sostuvo que "hay que tomarlo con mucha serenidad, con mucha tranquilidad, sin hacer de esto una guerra''.
Tengo que aclarar que "yo fui quien hizo la llamada al general Mario Montoya'', añadió.
Córdoba dijo que le daba "mucha tristeza'' por las personas que aun permanecen retenidas, y aseguró que el fin de sus gestiones "no significa que no sigamos trabajando''.